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日志


2007年2月

La humanidad solo UNA

 

 

La  humanidad   solo   UNA

Es prácticamente, general la sensación de que vivimos en una situación de “crisis” generalizada, que afecta a todas nuestras manifestaciones, tanto a nivel individual, como colectivo, propiciada por una escala de valores donde el ser humano pone lo material y lo individual por delante de los valores éticos y morales y el bien de toda la humanidad en favor de una parte muy pequeña de esa humanidad.

 

Mientras no se realice en nuestro “Espíritu” el acontecimiento mas prodigioso jamás conseguido en nuestra historia como humanidad, que no es otro que la toma de conciencia, el acceso a una conciencia global donde seamos conscientes que en este maravilloso planeta llamado tierra, solamente existe una raza y esa raza es la raza del “Ser Humano” que la vida es una y el destino de todos los seres humanos es el mismo, crear una sociedad armónica donde todos seamos iguales, con las mismas oportunidades y los mismos derechos, la sensación de incertidumbre en nuestro futuro tanto individual como colectivo, a causa de esa “crisis”  cada vez será mayor.

 

Quizás sea el momento, de meditar y reflexionar sobre todas las evidencias que por determinados caminos nos conducen a una conclusión final, que no es otra que la unidad, es decir que la humanidad es “UNA”.

 

Mirando la Historia de la humanidad, nos damos cuenta que  a través de todas las épocas, los grandes intuitivos han dado testimonio, en repetidas oportunidades, de la unidad que subyace en la diversidad de formas existentes.


Hoy en día, los descubrimientos científicos nos demuestran  como la unidad  abarca a toda forma de vida.  A través de la investigación de la interacción de las diferentes formas de vida, la ciencia ha determinado que hay una cadena de vida que va desde el más diminuto protozoario hasta el ser humano. La cadena de la vida está compuesta de interdependencias e interrelaciones, lo que se denomina ecosistemas; en la actualidad por todos es sabido que la satisfacción de las necesidades egoístas del ser humano puede interferir y destruir el delicado equilibrio de     la         naturaleza.

Hoy, las naciones persisten en la creencia de que sus intereses nacionales son distintos de la humanidad una y que la satisfacción de esos intereses nacionales es más importante que cualquier injusticia que pueda resultar de dicha acción nacionalista en perjuicio de la humanidad. Ciertamente, se piensa que la gente de una nación es diferente al resto de la humanidad y que la unidad individual es más importante que el todo.

El estudio profundo de la genética ha demostrado científicamente que no existen diferencias genéticas entre los diferentes pueblos de nuestro maravilloso planeta, sino una sola humanidad. La genética nos dice que los diferentes aspectos de esa única raza  el ser humano no se debe a diferencias genéticas. Todas las razas y los pueblos comparten una base genética común y lo que determina las diferencias en la apariencia física es simplemente la mayor frecuencia de concurrencia de ciertos genes, pero esos genes son compartidos por toda la humanidad. La misma selección natural del entorno causa la mayor frecuencia o aparición de genes, del mismo modo en que el entorno crea           diferentes     culturas.

La física nuclear ha reducido todas las formas de vida a una esencia que lo ínter penetra todo el universo “LA ENERGIA”. Además, recientes estudios en el campo de la psicología han dado a conocer que durante una percepción elevada de la realidad en lo que se llama “estados modificados de conciencia", este mundo, no otro, es visto como una intrínseca unidad. No obstante, los seres humanos siguen resaltando sus diferencias más que sus semejanzas. Siguen poniendo en primer lugar  sus deseos egoístas individuales al bien de una totalidad mayor. Tal egoísmo, ya sea nacional, racial, político, económico, religioso o individual, se basa en la "Gran mentira de la separatividad". La separatividad está determinada por la creencia de que el ser humano es por naturaleza un ser aislado, independiente de la totalidad mayor, por lo tanto, no tiene ninguna responsabilidad para esta totalidad.

Los filósofos de todos los tiempos nos dijeron que éramos uno,  que cada ser humano es una parte de esa unidad mayor que trasciende nuestras necesidades y  características  individuales. Nos dijeron que toda forma de vida existente, está sostenido en la más intrincada red de interdependencia.

Los filósofos actuales, nos dicen que la agresión y la violencia actual están,  destruyendo las delicadas interrelaciones de la existencia, llevándonos a un camino de  destrucción. Estas evidencias por ellos obtenidas están basadas en el estudio de la conducta del ser humano y de las sociedades creadas por él.

 

Tanto la ignorancia como el conocimiento han ayudado a dividir al ser humano contra el ser humano  y a las naciones contra las naciones; por una parte al ser humano le cuesta comprender, la vasta diversidad de  apariencias, costumbres, culturas y civilizaciones, que existen a su alrededor, luego es casi inevitable que donde no existe una profunda comprensión, tal diversidad conducirá a la separatividad,  para que la humanidad pueda superar este momento actual de separatividad, es necesario que su conciencia se expanda de lo nacional a lo universal, integrar dentro de si el concepto de  “Humanidad Una”. La humanidad se enfrenta hoy a problemas globales, crisis que una sola nación no puede resolver. Además, el poder otorgado ahora al ser humano, a través de la ciencia y de la tecnología, aumentan los peligros inherentes al egoísmo y a la separatividad hasta el punto que la humanidad en estos momentos corre el riesgo de  ser destruida por su propia falta de comprensión.


 

Debe tomarse conciencia de que la totalidad de la familia humana es una unidad de mayor importancia espiritual que cualquiera de sus partes. Por eso debemos  aprender a pensar en términos de la “Humanidad Una”. Trascendiendo la múltiple diversidad. Aunque también debemos  considerar lo positivo que se desprende  de la diversidad, que es el aporte original y único que cada parte puede ofrecer para el mayor bien de la          totalidad.

La separatividad y el egoísmo son los dos grandes  impedimentos para el desarrollo del nuevo orden universal y debe ser trasmutados
El individuo puede contribuir a la emergencia de la unidad mundial observando su propia vida y considerar si actúa de un modo separatista. Promoviendo su propio reconocimiento de la unidad y practicando los valores de la cooperación, el compartir, la responsabilidad y el servicio al bien común, logrará que su separatividad sea       trasmutada   en       inclusividad.           


Cada día, en las noticias que vemos, hay una  "serie" de imágenes que demuestra cómo el egoísmo y la separatividad  van impidiendo el proceso de  unidad de toda la humanidad, desde la comunidad local hasta la internacional. Pueden ser los intereses egoístas de dos naciones los cuales pueden en el despertar de sus conflictos, desestabilizar a toda la humanidad. Puede ser el conflicto entre el trabajador y el capitalista, los cuales en la búsqueda de satisfacción de sus propias ambiciones financieras, destruyan la estabilidad de la       propia            comunidad  en      que    ellos   viven.

La unidad, la paz y la seguridad vendrán a través del reconocimiento de los errores  que nos ha llevado a la presente situación mundial, que no son otros que  la separatividad y el egoísmo,  para corregir los errores, es esencial que la humanidad reconozca su unidad e interdependencia. Los seres humanos,  que en su día a día manifiesten  esa unidad entre todos los seres humanos, serán los que con su ejemplo, posibilitaran que cada vez seamos más, los que al despertarnos cada mañana sintamos dentro de nosotros despertar al resto de nuestros compañeros en esta maravillosa aventura que es “VIVIR”                                                




Trata   de amar y no           odiar;

Trata   de servir y no exigir           servicio;

Trata de curar y no herir.

 

Trata   de dar ejemplo y  no criticar

 

(Articulo de internet(¿), que suscribo totalmente)

2007年1月

Solo nos queda un reto. ¡¡ Sobrevivir !!

Solo nos queda un reto. ¡Sobrevivir!(1)

El modelo socioeconómico occidental es imperante en casi todo el mundo - solo las sociedades étnicas tradicionales “se salvan”. El problema es que ha acabado (y empezado), siendo demasiado autodestructivo. Es imperativo re-conducirlo.

De una atinada gestión desaceleradora de la descontrolada e irresponsable economía mundial actual, depende, nada menos, que la escasa posibilidad de detener o, cuando menos, ralentizar el Cambio Climático**.

 El “Peak del petroleo”**, las actuales y próximas guerras por agua y materias primas, más o menos disfrazadas de cruzadas por democracia y/o religión y demás estrategias geoestratégicas, amenazan, muy seriamente, con acabar unos 2/3 de la humanidad, según previsiones fundamentadas.

Aunque suene a ciencia ficción hemos entrado en un callejón sin salida, el colapso está a la vuelta de la esquina.

No es cuestión de 100 ni de 50 años, estamos hablando de algo que va a suceder en nuestra vida, escaso plazo para poder rectificar el timón del actual estilo de vida consumista y superdepredador de la naturaleza, en el cual hemos degenerado.

Finalmente, y por desgracia, la minoría de “utópicos” e “iluminados” ecologistas de los 80as teníamos razón. Incluso a la mayoría de nosotros nos ha sorprendido la velocidad de la degradación planetaria y de sus apocalípticas consecuencias.

El primer “aldabonazo científico” salió en forma de libro “La venganza de Gaia”**, del controvertido científico  James Lovelock  y ahora el informe  Blair (informe Stern**) y el documental “Una Verdad Incómoda”** de  Al Gore coincidentes en estos últimos meses, refieren el momento planetario y la catástrofe en ciernes.  

Ya hay mucha información, institucional y privada, en español. sobre las catástrofes inminentes por el cambio climático y demás, ya no es un asunto cuestionable.

Lo que si es muy cuestionable es el alcance real de las posiciones y estrategias que, se están, timidamente, apuntando en los distintos foros internacionales, a los que corresponde pronunciarse.

En realidad no ha habido, hasta ahora, ninguna reacción activa… ¡cero!.

Todo queda en propuestas oficiosas de algunos expertos, sobre todo en los documentos mencionados, lo que está muy bien pero que queda a todas luces insuficiente. 

Lo que queda claro, es que nadie, ni científicos, ni expertos, ni políticos, ni la gran mayoría de ONGs, están en la capacidad de comprender, ni, por supuesto, de plantear la verdadera raíz del problema.

El problema y su solución, como el “nudo gordiano” y todas las grandes verdades, es demasiado simple como para que puedan verlo los “expertos”.

El problema se origina en el desarrollo insustentable del modelo socioeconómico imperante. Un modelo genocida y suicida a la vez, que ha querido pasar, ridículamente, por encima de las grandes leyes de la naturaleza y que se está topando con los límites, catastróficos, que le están imponiendo estas mismas leyes.

“La tierra puede mantener a todos los hombres, lo que no puede mantener es la codicia de todos los hombres”, decía Gandhi, que, con gran visión, preconizaba boicotear los productos de la incipiente tecnología de la época, para mantener la economía en límites humanos, artesanos y sustentables.

La tecnología industrial, el mercado global y su correlación macroeconómica, aplicada al famoso “desarrollo”, concepto que, increíblemente, nadie cuestiona, es lo que nos está llevando al peor de los escenarios que la humanidad ha podido, ni siquiera, imaginar.

Así estamos, pendientes, de que, la “Comunidad Internacional”, “la Política”, “la Ciencia”, o cualquier otra absurda abstracción acudan a “desfacer el entuerto”.

Podemos esperar sentados. Hay que asumir la penosa, y demasiado tenebrosa realidad, de que estamos al final de un ciclo planetario postglaciar, en el que la especie en peligro de extinción, esta vez, no son los dinosaurios, somos nosotros.

Nos queda eso si, tiempo para confesarnos. Para confesar que hemos sido tan negligentes y estúpidos que hemos caído en la ilusión de un paraíso materialista, de un “desarrollo perenne”, de que estamos por encima de la naturaleza y de sus leyes, de que la felicidad está en el “tener” y no en el “ser”.

A todo esto ¿Qué explicación vamos a dar a nuestro hijos, nietos y demás?, que no tendrán ni siquiera el consuelo de poder equivocarse por si mismos, que no tendrán ni  siquiera la oportunidad de vivir una vida cronológicamente completa, que sufrirán lo indecible, sin siquiera comprender que y porqué ha sucedido.

Quizá podamos decirles, al estilo Holliwood, que han “nacido en el planeta equivocado en el momento equivocado”, pero aparte de ironías, pensemos en las personas concretas y amadas que nos rodean y que, ingenuamente, confían en nosotros, las generaciones maduras…¿maduras?.

Que tanto se ha errado, en nombre de las libertades y del desarrollo es algo demasiado difícil de digerir para los principales defensores y protagonistas del modelo actual.

La lucha no ha sido nunca entre ideologías políticas o modelos socieconómicos. La lucha ha sido siempre por el  poder y el dinero.

El dinero ha sido el verdadero protagonista de la historia. Hoy día puede representar al “idolo de oro” de la época de Moisés. El culto al “maligno”, a los falsos dioses a cambio de todo tipo de indignidades egoicas, personales y colectivas.

Es tiempo de serias reflexiones, serias decisiones y más drásticas acciones.

Es una responsabilidad de todos y de cada uno de nosotros, por lo menos de los que sentimos que nuestros hijos y descendientes merecen, cuando menos, una oportunidad de vivir.

Nos agrada mucho, de la filosofía budista, el énfasis que pone en la importancia de un trabajo correcto, que no tenga consecuencias perjudiciales para nadie.

¿No es tiempo de aplicar a la economía, la verdadera ética?, tecnología y enormes negocios armamentistas, industrias del entretenimiento basura, alcohol, tabaco, drogas, alimentos y fármacos aberrantes, prostitución, globalización de todo esto y del transporte innecesario, detrás de un término, abstracto, que lo justifica todo “el desarrollo” y su par ideológico, “la democracia”, las patéticas muletas con que caminamos hacia nuestro final.

Nuestro planeta feneció en defensa del “desarrollo” y la “democracia” ¡Dios salve a la plata!

** Ver en Internet.