El calentamiento global es causado por la liberación de dióxido de carbono y otros gases que atrapan el calor en la atmósfera de la Tierra. Los gases actúan como una capa gruesa atrapando el calor del sol y ocasionando que el planeta se caliente. Si aumentamos los gases, el calentamiento también aumenta. Estos gases son creados cuando quemamos combustible de fósiles en nuestros autos y plantas de energía, lo mismo que por la pérdida de los bosques y la agricultura.
Los científicos han encontrado pruebas del calentamiento global al estudiar los remanentes del pasado en hielo de glaciares ancestrales y sedimentos del océano, lo mismo que en los árboles y corales del mar. El calentamiento global es problemático para la vida sobre el planeta porque causará cada vez más tormentas y sequías, glaciares que se derriten, aumento en el nivel del mar, cambios en los patrones climatológicos y dispersión de enfermedades.
Los automóviles y las plantas de energía que utilizan carbón son las dos mayores fuentes de dióxido de carbono en Estados Unidos de América. La deforestación es también una fuente importante en todo el mundo.
Los científicos dicen que a menos que disminuyamos la emisión de calentamiento global, las temperaturas promedio pueden elevarse de 3 a 9 grados a fines del siglo. Pero hay otros datos sorprendentes:
• Datos recientes de la corteza de hielo de la Antártida indican que las concentraciones de dióxido de carbono son ahora más elevadas que en cualquier época durante los últimos 650,000 años, que es hasta donde pueden llegar nuestros registros en el pasado.
• El año 2005 fue el más caluroso registrado desde que se comenzaron a medir las temperaturas atmosféricas. Los diez años más calientes registrados se han presentado todos desde 1990.
• En el verano de 2005, se implantaron nuevos registros de calor en cientos de ciudades en el mundo.
• Durante los últimos 50 años, la temperatura global promedio ha aumentado a la mayor velocidad registrada en la historia.
• En el 2003, las olas de calor causaron más de 30,000 muertes en Europa y 1,500 muertes en India.
• Desde 1978, el hielo del Océano Ártico ha disminuido alrededor del 9% por década.
• Se observaron gaviotas por primera vez en el Polo Norte en 2000. • Si las nieves del Kilimanjaro continúan derritiéndose a su velocidad actual, puede ser que desaparezcan para el 2020.
Efectos futuros a medida que se agrava el cambio climático Se predice que el calentamiento global aumente la intensidad de los huracanes. En las décadas pasadas, se ha doblado el número de huracanes globales categoría 4 y 5. Debido a que el océano se está calentando, las tormentas tropicales pueden adquirir más energía y hacerse aún más fuertes. Aunque las tormentas severas produzcan inundaciones en algunas áreas, las sequías y los fuegos por resequedad aumentarán en otras.
Pero también habrán otros impactos. Las islas a nivel del mar o con sólo pocos metros sobre el nivel del mar no serán habitables debido al creciente nivel de las mareas. Los bosques, las granjas y las ciudades sufrirán nuevas pestes y más enfermedades causadas por mosquitos. La disolución de ecosistemas, tales como arrecifes de coral y praderas alpinas, podrían producir la extinción de muchas especies vegetales y animales.
¿Qué se puede hacer? La energía eficiente, la conservación, las fuentes renovables de energía y nuevas políticas serán todas formas de solución. Gran parte de esta tecnología para revertir los efectos del calentamiento global ya existe. Pasos inmediatos incluyen construir autos que no contaminen el medioambiente, fabricar equipos más eficientes y conservar la energía internacionalmente.
Los individuos pueden ayudar tratando de reducir las emisiones personales de gases de efecto invernadero. Algunas grandes compañías ya están encontrando formas de reducir las emisiones y al mismo tiempo economizar dinero aunque existe una tremenda oportunidad para más innovaciones. Desarrollar y suministrar nuevas tecnologías de energía limpia, tales como la energía del viento, la energía solar, las máquinas eléctricas hibridas y los combustibles alternativos, será clave para controlar el calentamiento global.
Un informe advierte sobre las desastrosas consecuencias de demorar las medidas contra el cambio climático
[Fecha: 2006-10-31]
«No hay duda de que la ciencia está en lo cierto, las consecuencias para nuestro planeta son literalmente desastrosas. Y el desastre no acontecerá en un futuro de ciencia ficción, dentro de muchos años, sino a lo largo de nuestra vida». Estas fueron las palabras del Primer Ministro británico, Tony Blair, en la presentación de un nuevo informe sobre el cambio climático.
El informe, conocido como el Informe Stern en alusión a su autor, Sir Nicholas Stern, arroja una dura advertencia sobre los probables impactos del cambio climático si el mundo continúa su tendencia a «seguir como siempre», aunque también destaca qué es lo que se puede hacer para reducir su impacto. El informe echa por tierra además la teoría que afirma que una reducción de las emisiones perjudicaría a la competitividad.
El nivel actual de los gases de efecto invernadero en la atmósfera equivale aproximadamente a 430 partes por millón (ppm) de CO2. Comparando estas cifras con las de la atmósfera que había antes de la Revolución Industrial, cuando el nivel era de 280 ppm, se demuestra lo lejos que hemos llegado en términos de emisiones. Estas concentraciones han causado ya en el mundo un calentamiento superior a los 0,5 grados centígrados y, según el informe, provocarán al menos el ascenso de medio grado más en las próximas pocas décadas debido a la inercia propia del sistema climático.
Incluso si el flujo anual de emisiones no aumentara del que presenta hoy en día, los niveles de gases de efecto invernadero llegarían a duplicar en el año 2050 a los de la época preindustrial, llegando a las 550ppm. Como el flujo anual de emisiones se acelera conforme las economías de rápido crecimiento invierten en infraestructuras de alto carbono y la demanda de energía y transportes aumenta, el nivel de 550pm podría llegar a alcanzarse tan pronto como en 2035.
Es difícil predecir el impacto preciso que es probable que tenga sobre la temperatura global, pero los modelos apuntan a un aumento de más de 2 grados centígrados.
El calentamiento producirá: el derretimiento de los glaciares y, a su vez, un aumento del riesgo de inundaciones y una reducción de los suministros de agua dulce; el descenso de las cosechas; la malnutrición y los golpes de calor; la propagación de enfermedades trasmitidas por vectores como la malaria y la fiebre de dengue; además de la extinción de entre el 15% y el 40% de las especies.
Los países más pobres serán los que más sufran, pero Occidente no se quedará inmune a los desastres naturales. Se prevé que los gastos anuales ocasionados por los daños en EEUU aproximadamente se dupliquen debido a un incremento de entre un 5% y un 10% de la velocidad del viento de los huracanes a consecuencia del aumento de la temperatura del mar. En Reino Unido, las pérdidas anuales ocasionadas por las inundaciones podrían superar el 0,1% actual del PIB hasta alcanzar el 0,2% y el 0,4% si las temperaturas aumentan 3 o 4 grados centígrados. Las olas de calor como las que padeció Europa en 2003 cuando 35.000 personas murieron y las pérdidas de la agricultura alcanzaron casi los 12.000 millones, serán algo habitual a mediados de este siglo.
«Algunos siempre tendrán argumentos para dudar sobre un tema como este, en parte porque sus implicaciones son muy alarmantes», declaró el Sr. Blair. «Pero lo que no se cuestiona es que las pruebas científicas del calentamiento global causado por las emisiones de efecto de gas invernadero son ahora abrumadoras».
Aunque los resultados de cualquier acción que se emprenda ahora podrían no ser visibles en muchos años, no es demasiado tarde para reducir el calentamiento global. El Informe Stern destaca cuatro formas de reducir las emisiones de gas de efecto invernadero: reducir la demanda de bienes y servicios intensivos en emisiones; aumentar la eficiencia; actuar sobre las emisiones no energéticas como podría ser evitar la deforestación; y cambiar a las tecnologías de carbono más bajo para conseguir energía, calefacción y transporte.
Ninguna de estas soluciones tiene que afectar a la competitividad, como deja claro el informe: «A pesar del modelo histórico y las proyecciones [sobre las tendencias habituales], el mundo no tiene que elegir entre evitar un cambio climático y promover el crecimiento y el desarrollo». Los cambios en las tecnologías energéticas y la estructura de las economías han reducido la capacidad de las emisiones para influir sobre el crecimiento de los ingresos, concretamente en algunos de los países más ricos».
El informe recomienda un paquete de tecnologías: «No es probable que se consiga el ahorro necesario en emisiones con una sola tecnología, porque todas son susceptibles de tener limitaciones de algún tipo y porque hay una amplia gama de actividades y sectores que generan emisiones de efecto de gas invernadero». El informe añade que tampoco se sabe todavía cuáles serán las tecnologías más baratas.
Sir Nicholas reconoce que el sector privado es el mayor impulsor de la innovación, aunque también hace un llamamiento a los gobiernos para que intensifiquen sus actividades en pos de fomentar la investigación y el desarrollo (I+D), y fomenten la colaboración internacional en materia de investigación. «La cooperación tecnológica permite compartir riesgos, recompensas y el avance del desarrollo tecnológico, además de la coordinación de las prioridades», señala el informe.
«Un paquete internacional que surja de las prioridades de I+D individuales de cada nación y el respaldo para su despliegue podría no ser lo suficientemente diverso, y es probable que no se centre lo suficiente en algunas tecnologías que son particularmente importantes para los países en desarrollo, como la biomasa», señala el documento. El informe continúa instando a celebrar acuerdos de investigación multilaterales, acuerdos informales para una mayor cooperación y a mejorar los vínculos entre los programas nacionales.
El ministro del Tesoro del Reino Unido, Gordon Brown, ya tiene en mente algunos objetivos ambiciosos para las nuevas tecnologías. «Por ejemplo, en cuanto a los biocombustibles, he decidido que utilizamos los procedentes del aceite de palma y de colza y también la soja y el azúcar, y finalmente después utilizaremos los biocombustibles celulósicos e incluso potencialmente el hidrógeno, para sustituir la gasolina y el diesel por alternativas de carbono bajo o sin ninguno». Y, anunció también la creación de un nuevo grupo de trabajo común con Brasil, Sudáfrica y Mozambique para promover el desarrollo de biocombustibles regionales sostenibles.
«Pero aún llegaremos más lejos», añadió el Sr. Brown. «También en los futuros presupuestos incentivaremos la próxima generación de biocombustibles celulósicos, así que con éste y otros incentivos de reducción de emisiones como el instituto de tecnología energética de promoción de la innovación y los acuerdos internacionales orientados a conseguir el consenso, Reino Unido se situará en la vanguardia de una economía de bajo carbono y alto crecimiento. Así que el cambio climático no sólo supone un reto sino una oportunidad también.
El Sr. Blair concluyó su presentación haciendo un llamamiento a la acción. «Sabemos que está pasando. Sabemos las consecuencias que tiene para el planeta. Y sabemos ahora que una acción urgente evitará la catástrofe y que la inversión para evitarla nos recompensará con creces. Si fracasamos no tendremos explicación alguna que dar a las futuras generaciones».
Para acceder al Informe Stern, visitar: pulse aquí
Fuente: Gobierno británico Documento de Referencia: Basado en información del Gobierno británico Acrónimo del Programa:MS-UK C
Plantear el problema del cambio climático solo en términos energéticos es peligroso, demasiado reduccionista.
El verdadero problema es el modelo, el "sistema". Si no enfrentamos la realidad más profundamente vamos a seguir...., ¡por poco tiempo!, con el mismo juego autodestructivo.
Es imperativo armar prioridades. La primera reaprender a "simplificar la vida", reconducir la explosión tecnológica y la economía desbocada basada en un imposible, genocida, suicida y depredador "desarrollo perenne", manejado por pocos, en nombre de la "libertad y la "democracia" y en "guerra" constante con la naturaleza.
Solo una economía basada en la justa demenda y no en la, muchas veces maloliente oferta (armas, prostitución, drogas, hipercomunicaciones, industria y tecnología del entretenimiento, alimentos y medicamentos basura, publicidad, mercados financieros, etc), puede llegar a ser un verdadero paliativo al problema.
Vivir en plenitud, paz y armonía no requiere, al contrario de toda la parafernalia actual, por la que se ha asesinado a millones y marginado a más, por la que se ha depredado y consumido materias primas como si fueramos la última generacion (y están teniendo razón), no requiere, decimos de tanta oferta.
Basta asegurar colectivamente vivienda, alimento, educación y salud y economía de supervivencia dignas, para poder desarrollar armonicamente la maravillosa aventura de la vida.
Claro que, planteado así, puede sonar a una romantica utopía, pero…. ¡¡ es posible !!.
Los conocimientos y los medios existen. Manejados con la cabeza y el corazón pueden transmutar el sombrío panorama.
En esta crisis, "quasi" irreversible, estamos todos inmersos, ricos y pobres. Navegamos en el mismo barco.
Una "Asamblea mundial de Ancianos" - Gobierno Mundial, ha de ser el referente planetario que ha de establecer las prioridades y crear las pautas para una, posible desaceleración gradual, pero enérgica, una valiente reconversión de la economía, por encima de egoicos intereses empresariales y "patriotero - imperialistas".
Es tiempo de un despertar de la sociedad civil, de un organizarse, más allá de cualquier oficialismo (aunque se puede integrar), que se ha mostrado y es, por su misma estructura, impotente para resolver el gran reto actual.
Para los logicamente escepticos, decirles que ya hay más de quince mil ecoaldeas en el mundo. Gentes que han establecido nuevos modelo de producción, de economía y de convivencia....¡No todo está perdido!
El modelo socioeconómico occidental es imperante en casi todo el mundo - solo las sociedades étnicas tradicionales “se salvan”. El problema es que ha acabado (y empezado), siendo demasiado autodestructivo. Es imperativo re-conducirlo.
De una atinada gestión desaceleradora de la descontrolada e irresponsable economía mundial actual, depende, nada menos, que la escasa posibilidad de detener o, cuando menos, ralentizar el Cambio Climático**.
El “Peak del petroleo”**, las actuales y próximas guerras por agua y materias primas, más o menos disfrazadas de cruzadas por democracia y/o religión y demás estrategias geoestratégicas, amenazan, muy seriamente, con acabar unos 2/3 de la humanidad, según previsiones fundamentadas.
Aunque suene a ciencia ficción hemos entrado en un callejón sin salida, el colapso está a la vuelta de la esquina.
No es cuestión de 100 ni de 50 años, estamos hablando de algo que va a suceder en nuestra vida, escaso plazo para poder rectificar el timón del actual estilo de vida consumista y superdepredador de la naturaleza, en el cual hemos degenerado.
Finalmente, y por desgracia, la minoría de “utópicos” e “iluminados” ecologistas de los 80as teníamos razón. Incluso a la mayoría de nosotros nos ha sorprendido la velocidad de la degradación planetaria y de sus apocalípticas consecuencias.
El primer “aldabonazo científico” salió en forma de libro “La venganza de Gaia”**, del controvertido científico James Lovelocky ahora el informe Blair (informe Stern**) y el documental “Una Verdad Incómoda”** de Al Gore coincidentes en estos últimos meses, refieren el momento planetario y la catástrofe en ciernes.
Ya hay mucha información, institucional y privada, en español. sobre las catástrofes inminentes por el cambio climático y demás, ya no es un asunto cuestionable.
Lo que si es muy cuestionable es el alcance real de las posiciones y estrategias que, se están, timidamente, apuntando en los distintos foros internacionales, a los que corresponde pronunciarse.
En realidad no ha habido, hasta ahora, ninguna reacción activa… ¡cero!.
Todo queda en propuestas oficiosas de algunos expertos, sobre todo en los documentos mencionados, lo que está muy bien pero que queda a todas luces insuficiente.
Lo que queda claro, es que nadie, ni científicos, ni expertos, ni políticos, ni la gran mayoría de ONGs, están en la capacidad de comprender, ni, por supuesto, de plantear la verdadera raíz del problema.
El problema y su solución, como el “nudo gordiano” y todas las grandes verdades, es demasiado simple como para que puedan verlo los “expertos”.
El problema se origina en el desarrollo insustentable del modelo socioeconómico imperante. Un modelo genocida y suicida a la vez, que ha querido pasar, ridículamente, por encima de las grandes leyes de la naturaleza y que se está topando con los límites, catastróficos, que le están imponiendo estas mismas leyes.
“La tierra puede mantener a todos los hombres, lo que no puede mantener es la codicia de todos los hombres”, decía Gandhi, que, con gran visión, preconizaba boicotear los productos de la incipiente tecnología de la época, para mantener la economía en límites humanos, artesanos y sustentables.
La tecnología industrial, el mercado global y su correlación macroeconómica, aplicada al famoso “desarrollo”, concepto que, increíblemente, nadie cuestiona, es lo que nos está llevando al peor de los escenarios que la humanidad ha podido, ni siquiera, imaginar.
Así estamos, pendientes, de que, la “Comunidad Internacional”, “la Política”, “la Ciencia”, o cualquier otra absurda abstracción acudan a “desfacer el entuerto”.
Podemos esperar sentados. Hay que asumir la penosa, y demasiado tenebrosa realidad, de que estamos al final de un ciclo planetario postglaciar, en el que la especie en peligro de extinción, esta vez, no son los dinosaurios, somos nosotros.
Nos queda eso si, tiempo para confesarnos. Para confesar que hemos sido tan negligentes y estúpidos que hemos caído en la ilusión de un paraíso materialista, de un “desarrollo perenne”, de que estamos por encima de la naturaleza y de sus leyes, de que la felicidad está en el “tener” y no en el “ser”.
A todo esto ¿Qué explicación vamos a dar a nuestro hijos, nietos y demás?, que no tendrán ni siquiera el consuelo de poder equivocarse por si mismos, que no tendrán nisiquiera la oportunidad de vivir una vida cronológicamente completa, que sufrirán lo indecible, sin siquiera comprender que y porqué ha sucedido.
Quizá podamos decirles, al estilo Holliwood, que han “nacido en el planeta equivocado en el momento equivocado”, pero aparte de ironías, pensemos en las personas concretas y amadas que nos rodean y que, ingenuamente, confían en nosotros, las generaciones maduras…¿maduras?.
Que tanto se ha errado, en nombre de las libertades y del desarrollo es algo demasiado difícil de digerir para los principales defensores y protagonistas del modelo actual.
La lucha no ha sido nunca entre ideologías políticas o modelos socieconómicos. La lucha ha sido siempre por elpoder y el dinero.
El dinero ha sido el verdadero protagonista de la historia. Hoy día puede representar al “idolo de oro” de la época de Moisés. El culto al “maligno”, a los falsos dioses a cambio de todo tipo de indignidades egoicas, personales y colectivas.
Es tiempo de serias reflexiones, serias decisiones y más drásticas acciones.
Es una responsabilidad de todos y de cada uno de nosotros, por lo menos de los que sentimos que nuestros hijos y descendientes merecen, cuando menos, una oportunidad de vivir.
Nos agrada mucho, de la filosofía budista, el énfasis que pone en la importancia de un trabajo correcto, que no tenga consecuencias perjudiciales para nadie.
¿No es tiempo de aplicar a la economía, la verdadera ética?, tecnología y enormes negocios armamentistas, industrias del entretenimiento basura, alcohol, tabaco, drogas, alimentos y fármacos aberrantes, prostitución, globalización de todo esto y del transporte innecesario, detrás de un término, abstracto, que lo justifica todo “el desarrollo” y su par ideológico, “la democracia”, las patéticas muletas con que caminamos hacia nuestro final.
Nuestro planeta feneció en defensa del “desarrollo” y la “democracia” ¡Dios salve a la plata!